Reabre la galería Juan Martín con recuento de la presencia gráfica de Toledo

Después de siete meses, la galería Juan Martín reabrió al público con Francisco Toledo (1940-2019): gráfica 1999-2019, exposición que se inauguró el 7 de marzo pasado, pero que tuvo que ser suspendida debido a la irrupción de la pandemia de Covid-19.

La muestra repasa las dos décadas en las que el artista y promotor cultural exhibió su producción en ese espacio. Son 158 grabados que el recinto ha manejado a lo largo de ese tiempo.

La exhibición es cronológica y comprende una larga lista de técnicas que empleó el artista fallecido en septiembre de 2019, como aguafuerte, aguatinta, punta seca, xilografía, litografía e intaglio.

El punto de partida es la exposición que el también activista social abrió allí el 22 de septiembre de 1999, con obra de ese año y de 1998.

A la manera de los gabinetes de curiosidades del siglo XIX, los muros del recinto acogen ejemplares de las innumerables series creadas por Toledo. No obstante la cantidad de obra, a ninguna pieza se le resta visibilidad o interés. Todas respiran por voluntad propia. Además, cada una encierra frescura, si se les viera por primera vez.

Están representadas series relativas a los gatos de Sara, las máquinas de coser de doña Flor, el Informe para la academia de Franz Kafka, las de Esopo y Pinocho, y la de los sismos de 2017. Y qué decir de los autorretratos, algunos muy desfigurados. La gráfica se convirtió en la disciplina ideal para atestiguar la transformación del artista con el tiempo.

Se le ve con su perro xoloitzcuintle o en el proceso de crear un grabado. No se trata de la carpeta completa, sino de las obras que quedaron sueltas.

No podían faltar los changos, chapulines, conejos, cangrejos, elefantes, caimanes, pulpos y toda una miríada de insectos, además de calacas y escobas.